
Me ha tocado conversar y compartir de cerca con aficionados hondureños cuando la Selección está en Estados Unidos y ver a su representación nacional para ellos no tiene comparación ni precio.
Muchos catrachos dejan sus trabajos, sus estudios y sus obligaciones por ir a observar por un momento a sus ídolos al hotel, tomarse fotos con ellos y que les autografíen las camisetas. Viven con enorme pasión la llegada de la Bicolor, sienten que les traen un pedacito de la tierra que tanto aman, se visten orgullosamente con los colores nacionales y les desean toda la suerte del mundo a nuestros muchachos.
Y es que cómo no, si viven lejos de su patria, en una nación con otras normas, otras costumbres, con la frialdad de la mayoría de norteamericanos, sin un “qué ondas loco”, “todo tranquilo” o “ahí nos chequeamos”, frases típicas de los catrachos, que aunque no suene muy educado, es parte de nuestras raíces, de nuestros pueblos, de nuestra cultura y ese calor humano que recibimos cuando caminamos por las calles, escuchando las ocurrencias de los vendedores y uno que otro chiste que se cuentan por ahí, además del olor de las riquísimas baleadas.
Es por eso, que el Soldier Field, el sábado tiene que llenarse de hondureños, tenemos que demostrarle al mundo que todos los que nacimos en esta tierra nos sentimos orgullosos de ella, que nos uniremos como hermanos, que el llanto de uno será el llanto de todos, y que el gozo de uno, será el de todos, que los norteamericanos sientan la fuerza de este país, que sientan el agobio de los hinchas hondureños, que esa pasión se desborde y que EUA vuelva a caer a nuestros pies como en 2001.
La Bicolor tiene que sentir el aliento de su gente, que Chicago sea como San Pedro Sula, La Ceiba o Tegucigalpa, que sea como su casa, que el Soldier Field no los asuste, más bien que los emocione. Espero que ese estadio esté repleto de hondureños, y aunque en esta ocasión me toca ver el juego desde afuera, desde acá más de 7 millones de catrachos vamos a tener nuestro corazón en esa tierra del norte.

No se borra de mi mente en mis primeros años ejerciendo como periodista allá por el reciente año 2005, específicamente en el torneo Apertura 2005-2006, cuando Wilson Palacios anotó aquel golazo a Marathón en la final y ese gol le dio el título a los albos en aquel entonces. Unos días después visitó nuestra sala de redacción para celebrar la navidad con un gorro de Santa Claus. Tampoco puedo olvidar cuando en su último torneo en Honduras, el Apertura 2006-2007, cuando le anotó aquel golazo también a Marathón, pero esta vez del torneo regular, desde el mediocampo para dejar sin aliento a Mauricio Nani. Previo al juego fui al hotel Copantl, donde se encontraban concentrados los olimpistas y “El Mago” me ayudó a hacer malabares con naranjas para preparar una de nuestras portadas. Así como tampoco se me olvida todas las veces que hablé a la oficina de su madre, doña Orfilia Palacios para buscar alguna nota exclusiva de sus hijos. No olvido sus carcajadas, sus risas y sus ocurrentes respuestas. Qué momentos esos de la familia Palacios.
Sin embargo ahora, todo cambió, el flagelo de la delincuencia le arrebató a doña “Orfe” la vida de uno de sus vástagos, Edwin Palacios, un niño de 16 años con mucha ilusión de jugar al fútbol y seguir el buen ejemplo de sus hermanos. Aquellas risas y amenas pláticas cambiaron por llanto y desolación, no existe imagen que me partiera más el corazón que ver a doña “Orfe” llorando, implorando por su hijo, qué desgarrador. La inseguridad de este país le quitó una parte de su alma, de su vida. Ahora ya no se puede hablar con esa noble señora sin que sus lágrimas no nos conmuevan.
Wilson no es el mismo. Es notable su amargura por esa irreparable pérdida en su vida. Su actitud es diferente, su silencio es sepulcral con los medios de comunicación y qué lástima que el buen momento que atraviesa en el Tottenham, contraste con su mal momento personal y que no pueda ser compartido con sus hinchas y con quienes tanto lo admiran.
“Harry Potter” es quizás en este momento el mejor jugador del país, tiene todo lo que un entrenador pueda desear y es tan querido por los técnicos que su relación ha ido más allá de lo futbolístico.
Mientras tanto el gobierno no se ha pronunciado por este caso, ha hecho caso omiso a la situación de la familia Palacios y ese hambre de continuismo le ha hecho olvidarse del momento que atraviesa uno de los mejores embajadores en la actualidad en Honduras.
Sólo nos queda orar a Dios por esta situación en el país. Por muchas cosas que pasan, corrupción, inseguridad, terremotos y epidemias, todos los males nos están golpeando y no es posible que nuestra única anestesia (el fútbol) para este dolor, tampoco la respeten y se metan con nuestros ídolos y sus vidas.
Honduras tiene que orar por la paz en la familia Palacios, por la resignación de doña “Orfe”, porque la sonrisa vuelva a su rostro, porque sus carcajadas vuelvan a contagiarnos y porque la satisfacción de ver triunfar a su hijo en la mejor liga del mundo le den esa fuerza que ha perdido durante todos estos meses.
Wilson y familia, sé que toda Honduras está con ustedes, y yo, así como muchos hondureños, le pediré a Dios fortaleza para ustedes, y espero que toda mi tierra lo haga también. Mi más sinceras condolencias y que el Señor les dé fortaleza.
Me causó risa y mucho asombro la reacción que tuvo Ramón “Primitivo” Maradiaga el día martes 19 de mayo cuando fuimos a reportear a la sede del club, al momento de abordarlo, inmediatamente dejó de dar entrevistas cuando llegué yo y puse mi grabadora.
Luego, no sé que pasó, rectificó por algo que quizás pensó, que sólo él sabe y me estrechó la mano y me dijo: “no es por usted, es que tengo que hacer algo”, después volvió y nos dio la entrevista a los medios que cubríamos la fuente. Fue jocoso, pero a su vez me deja una lección la actitud de Maradiaga.
En el pasado, antes de ejercer en el periodismo deportivo, era un hincha como todos, apasionado y de discutir por todo, de amar mi Selección como un todo y por supuesto, como muchos o casi la mayoría de hinchas, “criticón” en algunas veces hasta sin pensar, como me sucedió en el caso de Primitivo.
Sin conocer mucho, lo tenía catalogado como un entrenador “terco” y que no se salía de su esquema. Ahora que tengo un poquito más de entendimiento de fútbol y las situaciones que lo rodean, puedo dicernir y opinar que Ramón Maradiaga es una persona que reconoce sus errores, que ha evolucionado como ningún entrenador y lo que hizo de regresarse y volver a dar entrevistas es un pequeño detalle que habla mucho de él.
Las palabras de “Primitivo” me hacen pensar que Real España es un equipo que tiene bien cimentadas las convicciones para llegar a convertirse en el nuevo campeón de Honduras. Tiene la fórmula para ganar, la transmite bien y lo único que creo que separaría a la Máquina del título es que sus jugadores no capten o bien no cumplan con lo que Primi les encomiende.
La experiencia de este entrenador y su tenacidad es una carta de garantía que Olimpia no tiene, a pesar de que sé que Juan Carlos Espinoza es un buen entrenador, pero de todos es sabido que con menos de la mitad de la experiencia de Ramón.
El duelo en la cancha será parejo por la calidad de ambos planteles, con jugadores de mucha calidad. Pero sin duda alguna, en los banquillos veo al Real España con más casta de campeón. Y aunque respeto mucho a Olimpia, como institución y equipo grande que es.
Aunque en una final son 90 minutos o más, los que deciden al monarca y quienes celebraran. Para mí es favorito el Real España, pero como dice Chelato, “nunca se sabe”.
Hablar de fútbol en estos momentos de alerta por la gripe porcina, quizás es como para salir por un momento de la alarma y preocupación que genera esta epidemia que se está propagando por el mundo, y por la cual lo único que le puedo pedir a estos lectores es que tomen todas las medidas de seguridad que se anuncian en los medios de comunicación.
Hablando de fútbol, por muchos años el Club Deportivo y Social Vida, se ha mantenido en primera división, de hecho la historia registra que nunca ha descendido. Y quizás sin un buen conteo y así a groso modo puedo decir que llevan aproximadamente más de 10 años luchando por esa permanencia, si más no recuerdo fue allá por el año de 1998 que el atacante Marvin Brown los salvó en aquel partido de desempate con el Real Maya y casi 10 años atrás en 1989 se salvó después de jugar una triangular de descenso con el Sula y Curazao.
Si bien el Vida es un equipo al que mucha gente en la bonita ciudad de Honduras, La Ceiba, creo que no tiene ningún mérito para continuar en la división de honor del fútbol catracho. No comprendo como si es un equipo de tradición, no pueda existir un empresario en esa linda ciudad puerto que pueda apoyar al máximo al equipo y entregue todo por esa linda ciudad puerto que pueda apoyar al máximo al equipo y que todo ese cariño lo convierta en trabajo para ayudar el club.
La gestión de Carla Dip no fue lo mejor que le pudo pasar a los “cocoteros” ella una de las principales culpables de la situación del club, sin embargo no la culpo por lo hecho en su trabajo como presidenta, sino por atreverse a tomar un cargo que no es lo mismo que dirigir un equipo de mujeres de una liga burocrática y aunque no dudo de su capacidad de administrar instituciones, en el fútbol es diferente, se necesitan estrategias de manejo de planteles, de personas complicadas como los futbolistas y entrenadores, además que se tiene que tener la cabeza fría para no dejarse envolver por palabras de un entrenador como Alberto Romero, quien sólo pudo conseguir un triunfo en el torneo anterior y aún así lo mantuvo hasta el final.
Dip es entusiasta, es dinámica y pueda que conozca de fútbol. Pero presidir un equipo requiere de ciertas artimañas que no son malas, sino de controlar situaciones que imagino que ella no lo pudo hacer. Está claro que dirigentes como Pedro Atala, Rafael Ferrari, Mateo Yibrín y Yankel Rosenthal, además de su capacidad para administrar empresas, conocen como tratar algunas situaciones que ella quizás no sabe.
Es por eso que debió pensar mejor para tomar las riendas de un equipo que siempre tiene problemas económicos, de patrocinadores y de logística. No fue la mejor idea la contratación de Nahún Espinoza, a quien considero un técnico con capacidad, sin embargo, por su carácter hay que darle las herramientas necesarias para trabajar y en el Vida seguro que no las tenía.
El otro culpable de la mala situación del conjunto rojo, es el argentino Alberto Romero. El gaucho se ganó el derecho a piso después de ganar el torneo de Copa de 1996 y el título del torneo Clausura 2001 con una gran generación de jugadores como Rambo de León, Edgard Álvarez, Mario Beata, Óscar Bonilla y Juan Manuel Cárcamo. Después de eso tuvo tres fracasos en igual número de oportunidades al venir a Honduras. Romero le prometió a Dip que llevaría a Argentina a Román Rubilio, quizás eso hacía que lo retuvieran tanto tiempo. El mérito de campeón y su capacidad como entrenador no la puedo cuestionar o pretender dudar de ello, pero lo que si es cierto, que en el país existen varios con mejores conocimientos que él.
Ese fue el pecado más grande que pagó el conjunto rojo. Y ahora, aunque no comparto las palabras de Edwin Pavón, entrenador del Real Juventud, es ese equipo quien tiene el mérito de continuar en primera división debido a la campaña que han realizado a pesar de tener que superar muchas adversidades.
Desde cualquier punto de vista de donde se quiera ver, Honduras está tomando un buen rumbo futbolísticamente. Aunque muchos critiquen (en algunas ocasiones yo lo hice) a los directivos del fútbol nacional, especialmente al presidente de la Federación de Fútbol, Rafael Callejas, pienso o más bien analizo, que su gestión ha sido de más aciertos que desaciertos.
Si bien hay muchas cosas que se han hecho mal a lo largo de muchos años, en los que quizás yo no fui testigo por no estar en el medio, pero ahora que estoy muy de cerca del fútbol me doy cuenta que lo importante en un cargo como ese son los resultados y la actual Federación los ha tenido.
Honduras ha conseguido clasificar a todos los eventos magnos en su categoría. Mundial Sub-17 (en Corea 2007), Mundiales Sub-20 (2, en Holanda 2005 y Egipto 2009) y Juegos Olímpicos (Beijing 2008), ahora sólo resta el Mundial mayor en Sudáfrica 2010 y parece que la Bicolor se enfila hacia esa tan ansiada clasificación.
Aunque por todos esos logros, no quiere seguir que todo lo han hecho bien, errores siempre se cometen, sin embargo el margen ahora es menor y aunque quizás la gran parte de este éxito es debido a la cultura de la planificación que el país está adoptando de la mano de Reinaldo Rueda, quien creo que no improvisa ni siquiera la forma de levantarse de su cama, también se le debe reconocer a los federativos ya que han sabido dar ese apoyo sin condición a este cuerpo técnico.
Creo que hay cosas que se deben mejorar e incluso se deben pensar bien. A muchos no nos parecen las concentraciones en Miami por todo el gasto que representa eso para la Federación y por el aislamiento que tiene la Selección. Pero nuestro estratega Reinaldo Rueda no podrá tener excusa ya que ha tenido todo lo que ha pedido, incluso ir hasta Colombia a prepararse no fue tan barato y me parece que acá en Honduras hay lugares para aislar la Selección si eso es lo que se pretende.
Pero el objetivo de mi columna no es para mencionar las cosas que no me parecen, sino más bien de exaltar las cosas buenas que se han hecho y sobre todo felicitar a los jugadores que militan en las diferentes categorías por aprovechar ese apoyo que se les ha brindado.
Hasta el momento creo que estamos caminando bien, de hecho la Sub-20 es un ejemplo claro como se deben manejar los procesos ya que ellos son la base de los mundialistas en Corea 2007 en la justa para menores de 17 años. Y también deseo felicitar al técnico Emilio Umanzor quien ha cumplido una gran labor y está a las puertas de hacer historia al ser el primer entrenador hondureño en clasificar a la Selección en dos distintas categorías.
La idea es que se siga caminando de esta misma manera y corrigiendo los errores para minimizar ese margen de error.
David Suazo lesionado, Edgard Álvarez y “Pery” Martínez en sus clubes, pareciera un panorama sombrío para la Selección que tiene un duelo importante como el que será ante Trinidad y Tobago el 28 de marzo en Puerto España y posteriormente ante México el 1 de abril.
Sin embargo, Rambo de León está de vuelta y tanto Ramón Núñez como Amado Guevara y Wilson Palacios atraviesan un gran momento en sus clubes. Así que está todo listo para el partido ante los caribeños y norteamericanos que serán claves para las aspiraciones de la Bicolor, habrá que jugárselas con lo que tenemos que considero que es un buen grupo para hacer frente a estos encuentros.
Con este tema de Edgard y David, me da mucha lástima como muchos hondureños han aprovechado para despotricar en contra de los dos futbolistas hondureños. Es increíble como la mayoría de los comentarios es para decirles antipatriotas, vendepatrias y en el caso de Suazo dicen que ya no sirve y que se lesiona sólo para la Selección.
Me da tristeza como mis compatriotas sacan deducciones irracionales. Suazo está lesionado, tiene una grave lesión de meniscos que quizás lo alejen de la cancha unos cuatro meses y aún así le echan la culpa de la lesión. Por favor, Suazo se incorporó a la Bicolor previo al juego ante Costa Rica el 11 de febrero, cuando VENÍA RECUPERÁNDOSE de un desgarro muscular y por haber jugado ese partido, recayó nuevamente.
En el caso de Edgard, es una decisión personal que debemos respetar. Ha vestido en numerosas ocasionesla camisa de la Bicolor y siempre la ha defendido con pundonor. En Brasil nadie criticó a Kaká cuando no quiso participar en la Copa América en Venezuela 2007 porque QUERÍA DESCANSAR. Él sigue siendo querido por la hinchada brasileña. Y poniéndose en los zapatos del jugador, su renuencia es justificada, pasa por un buen momento y muchas veces lo han traído sólo para ver los encuentros. Eso no puede ser posible.
Rueda se molesta porque los futbolistas dan fuertes declaraciones, e incluso dejó por fuera a Rambo de León por mucho tiempo por eso y ahora al partir sale con el “Que Dios, la Patria y el pueblo lo juzgue”, seleccionador, eso no es justo.
Así como no es justo que los mismos aficionados cuando Suazo fue traspasado al Inter, cuando viene con la Selección y con su ayuda le ganamos a México, Canadá y Jamaica lo adulaban e idolatraban diciendo los “Suazo, eres grande y pones en alto el nombre de Honduras”, “Me siento orgulloso de ser hondureño por lo que hace Suazo en Italia”, “Se me rodaron las lágrimas al ver a Suazo presentándose con la camisa del Inter en su mano”, son sólo algunos de los elogios que recibió. No es posible que seamos tan extremistas y nos pasemos de un zarpazo al otro lado diciendo toda clase de improperios en contra del atacante del Benfica cuando no es su intención lesionarse.
Ellos representan dignamente al país en el exterior, sino recordemos que cuando Inter de Milán fue campeón, Suazo llevaba colgado el Pabellón Nacional. Álvarez perdió su trabajo en el Livorno por venir a un partido que no le dieron permiso en el equipo y por jugar con la Bicolor, Pery paga sus pasajes desde China y llega en taxi a la concentración.
Haga un análisis y piense. ¿Usted perdería su empleo por servir a su país? ¿Pagaría 5 mil dólares o más por un pasaje por venir de urgencia a representar a su nación? ¿Se siente tan orgulloso cuando obtiene un logro y grita que ¡Viva Honduras!?. Antes de juzgar a estos buenos hondureños creo que tenemos que ponernos la mano en el corazón y analizar que hacemos por nuestra patria.
Le pido a la hinchada hondureña que no sea tan injusta con Suazo, que recuerden las muchas veces que ha vestido la camisa de Honduras y lo ha hecho con honor en un Mundial Sub-20, en unas Olimpíadas y en tres eliminatorias. Así mismo creo que también se debe recordar lo mismo de Álvarez, en las mismas competencias de Suazo. Guardemos esa emoción de decir toda clase de cosas en contra de Suazo y Álvarez y dejemos esa energía para apoyar a la Bicolor.
Lunes 16 de marzo de 2009, 2.01 de la tarde, expectativa total en la sala de redacción de Diario LA PRENSA. Todos atento al listado que presentaría el seleccionador Reinaldo Rueda para los partidos eliminatorios ante Trinidad y Tobago el 28 de marzo y ante México el 1 de abril.
No se me borra de la mente el salto de mi compañero Luis Licona al escuchar el “De León, Julio César” que mencionó el entrenador nacional.
Así como él, muchos hondureños (me incluyo en ese grupo) se emocionaron al saber que este talentosísimo volante regresaría a la Bicolor. Me parece que Reinaldo Rueda hizo una acertada convocatoria y mantengo mi postura ante los comentarios de dos de mis jefes, José Luis Barralaga y Nelson García, dos personas con sobrada experiencia, capacidad y conocimiento.
Muchos esperábamos el llamado para Rambo y Edgard, además del regreso de Carlos Pavón a la Bicolor. Pero a mi criterio, no sólo quiero hablar de a ¿quiénes? llamó, sino a quienes dejó. Como periodista deportivo he observado el comportamiento y desenvolvimiento de los jugadores de la Selección porque me ha tocado estar en varias coberturas de los entrenamientos de Honduras, fuera y dentro del país. He platicado con los jugadores y pienso que Rueda los ha hecho madurar mucho.
No me queda ninguna, pero ninguna duda de la capacidad de Emil Martínez como jugador y de su calidad como persona. Me quedé sorprendido con el grado de jovialidad y amabilidad que atendió la invitación de Diario LA PRENSA a un chat. Creo que el “Cabezón” ha madurado y es mucho mejor persona. Sin embargo, nada de eso, puede esconder que no se encuentra en el nivel al que nos tiene acostumbrados y para la Selección Nacional tiene que trabajar mucho para volver a vestir esa camisa.
Víctor “Muma” Bernárdez ha sido uno de los jugadores hondureños que más evolución ha tenido en los últimos dos o tres años. Pero la falta de continuidad en su equipo lo ha hecho perder ese buen ritmo que había mantenido. Quizás no sabemos nada de Samuel Caballero, pero lo que si sabemos es que “Muma” no anda bien y sí conocemos la capacidad de Samuel.
La ausencia de Carlos Will Mejía estaba anunciada. El atacante verdolaga como dirían “bajó el gas” en las últimas jornadas y de muy poco podría servirle a la Bicolor ante Trinidad o México. Muchos se cuestionan el llamado de Mario “Pescado” Rodríguez. Pienso que tampoco se puede condenar por el regular encuentro que tuvo ante Costa Rica el 11 de febrero. Más bien pienso que se le debe dar esa segunda oportunidad para que demuestre el buen momento que pasa en la Liga, aunque con el regreso de Wilson Palacios difícilmente pueda tener una oportunidad.
Pienso que esta convocatoria fue muy acertada, ojalá y los resultados el 28 y 1 me den la razón. No creo que Rueda haya actuado con las presiones, si no lo hizo para el 11 de febrero que teníamos dos ausencias claves, no creo que lo haya hecho en esta ocasión, aunque se tenga la presión del triunfo no lo hizo por complacer a nadie, sino no hubiese dejado en espera a David Suazo a quien siempre se cuestiona sus ausencias injustamente por parte de la afición.
De lo que estoy seguro que está consciente de lo importante que es ganar estos juegos y esos llamados los hizo con la consciencia y la razón, dándose cuenta del nivel que atraviesa Rambo de León y Edgard Álvarez.
Nunca se me olvidará cuando mi hermano mayor Alfonso nos decía: “por la noche llego y tienen que estar listos si quieren ir al estadio”. Así era, nos alistábamos mis demás hermanos, una que otra vez nos acompañaba mi padre, y yo para arrancar e irnos para el estadio Morazán, no importaba el juego y era aquel hermoso ambiente familiar que se vivía en aquel sagrado recinto llamado estadio.
En ese tiempo todo era tranquilidad, en las gradas no pasaba más de una riña a puños de dos tipos que se pasaban de cervezas.
Tampoco se me olvida un partido que mi hermano me llevó ver un encuentro entre Independiente y Real Maya, quizás habían más de 8 mil personas en aquel Morazán que lucía sus mejores galas. Disfrutaba al máximo cualquier partido que se realizara en ese escenario. Muchos vecinos sabían que me gustaba mucho el fútbol y me llevaban a ver cualquier encuentro, no importaba quien jugara.
Qué hermosos aquellos años de mi infancia y aquel estadio Morazán colmado de gente que REALMENTE quería disfrutar de un espectáculo futbolero. La nostalgia me invade al recordar eso.
Hoy en día, el estadio es el lugar menos indicado para asistir en familia. Da temor ver el odio que se tienen los integrantes de las barras de los equipos, ya para ellos no es una diversión ir a apoyar al club de “sus amores”, sino insultarse con su oponente.
Creo que este tema es preocupante. Esto sólo es fútbol señores, no tenemos que odiarnos a muerte sólo porque el distintivo de mi camisa, es diferente al de mi prójimo. Tenemos que hacer conciencia en que las barras sean fraternas. Hagamos campañas para que la gente se dé cuenta que es sólo un color.
Esto ha llegado a su límite, saber que hay muertos simplemente por el hecho de simpatizar con otro equipo, no es justo. Así como no es justo que una madre como doña Martha (madre de Saúl Mendoza, aficionado olimpista asesinado después del clásico entre españolistas y olimpistas) sufra tanto, sus lágrimas me conmueven tanto y en ese momento me pregunto ¿hasta dónde llegará esto?
Y pasó ya un tiempo de eso, las autoridades se han olvidado del tema y las 50 soluciones que dieron en esa semana sólo quedaron en palabras, nada más.
Lo único que puede pedirles es que por favor no castiguen a los verdaderos hinchas. Que le busquen pero YA una solución para sacar y nunca más dejar ingresar a esas personas violentas, porque no les puedo decir hinchas o aficionados, esa palabra encierra AMOR, amor por su club, amor por el fútbol y estoy más que seguros que esas personas si hacen eso no lo conocen.
Los amantes al fútbol necesitamos una solución de las autoridades para regresar a los estadios y saber que cuando salgas del colosos, llegaras sano y salvo a tu casa, que no habrá un loco que porque te mire con tu camisa de Real España, Olimpia, Motagua, Marathón, Deportes Savio, Platense, Real Juventud, Vida, Victoria o Hispano no va a agredirte.
Por favor no castiguemos a los hinchas y que esos violentos sean expulsados de los estadios, no los necesitamos, lo que necesitamos son aficionados que apoyen de verdad y sientan su camisa, que ese odio hacia el rival se convierta en pasión para su equipo. Por favor, el fútbol era una de las pocas cosas lindas que aún permanecían en Honduras, es una salida a tanto problema que nos agobia y no puede ser que el fútbol se convierta en un problema más.
Cuando uno está cerca de la Selección percibe cosas que desde afuera es muy complicado hacerlo. Llevo cuatro días en Bogotá, Colombia, lugar que escogió la Bicolor para enfrentar el “Duelo de Tibás” ante Costa Rica en lo que será el inicio de la hexagonal clasificatoria al Mundial de Sudáfrica 2010.
Además de lo lindo que es esta ciudad, el clima frío y la gran amabilidad de la gente, creo que a la Selección le cae bien estar un poco aislado de lo que será la tensión de este partido. Por una razón, creo que así se puede tener un poco calmado el nervio en el inicio de una etapa tan importante.
Acá en Colombia han recibido el apoyo de las autoridades deportivas de aquí, así como muchas instituciones que por la trayectoria de nuestro entrenador Reinaldo Rueda han cosechado una buena amistad con el timonel, quien dijo una frase que me ha gustado mucho: “esto es sólo un poco de lo que le debe Colombia a Honduras, ya que los hondureños le salvaron una Copa América en 2001, un evento que si Honduras no venía, se venía abajo”, le dijo Rueda a periodistas catrachos.
He visto de cerca a los jugadores y los veo muy tranquilos, mucho más de lo que se muestran cuando están concentrados en Honduras, creo que eso de estar concentrados afuera les ayuda para disminuir esa tensión y no perder la calma como sucede en nuestro país.
Ahora pasando a analizar un poco, Honduras ha tenido todo el apoyo. Se han entrenado en canchas sintéticas, descanso total y el buen trato de los colombianos es incomparable.
Con todos estos detalles, Honduras tiene varios puntos a favor para obtener un buen resultado en San José. La cancha ya no puede ser un impedimento, y repito, el nervio del jugador llega mejor, con menos tensión por el aislamiento.
Analizando jugador por jugador, Honduras posee con elementos que creo que han adquirido una gran madurez en el extranjero. En el ataque estoy seguro que pesa mucho más David Suazo, que Álvaro Saborío. Un mediocampo que aunque Costa Rica cuenta con jugadores fundamentales como “Paté” Centeno, el mismo Bryan Ruiz y jóvenes interesantes como Celso Borges, me parece que en Honduras Amado Guevara atraviesa un gran momento, Emil Martínez se ha adaptado muy bien a la Bicolor en estos días en Colombia y se le ve muy bien en las prácticas. Además de contar con jóvenes muy buenos como Ramón Núñez y Roger Espinoza, este último me ha sorprendido enormemente su calidad futbolística, tiene mucho fundamento y su formación es evidente.
En la zaga los ticos podrán contar con un “Tuma” Martínez con mucha experiencia, pero creo que Maynor Figueroa, se curtido de una gran experiencia siendo titular en un club (Wigan) que se mantiene arriba de la media tabla en la mejor liga del mundo (Premier League).
Así que pienso que Honduras tiene muchas posibilidades de obtener los tres puntos o al menos un empate en un duelo que estará de dientes apretados. Toda la hinchada de Honduras, a gritar y apoyar a su Selección.
Antes de despedirme, quiero agradecer a todas esas personas que me escriben para felicitarme y darme ánimos para seguir adelante en esta complicada, pero hermosa profesión de periodista deportivo. Saludos.
Los hondureños pienso que en este momento sienten mucha amargura y lo puedo decir porque a mí me embarga ese sentimiento. Así es, perder el pase a la final para disputar la Copa de Naciones fue con un amarguísimo sabor de boca.
Sé que muchos hondureños en este momento están diciendo que no importa y que para ellos lo más importante es clasificar al Mundial. Pues la verdad creo que es sólo un consuelo para aquellos que estaban con plena confianza en que ganaríamos ese torneo.
Así como había escrito en mi comentario anterior, este torneo es de los pocos a los que Honduras como selección puede aspirar a ganar y sentirse campeón de algo. Hay muchos torneos en los que puede participar la Bicolor, pero para el caso ganar la Copa Oro es mucho más difícil, Ir a una Copa América y ganarla es casi una utopía y nuestro mayor premio es clasificar a un Mundial, que es un gran logro, pero ganar algo, ser campeón de algo, creo que es muy importante para un país y tenemos que hacerlo. Estos torneos regionales de naciones son muy importantes, sino miren cómo celebró España ser campeón de Europa, claro salvando las distancias.
Aunque muchas personas y algunas de ellas con mucha experiencia como Salvador Nasralla dicen que es más importante perder este torneo por las conclusiones, eso no lo creo así. Es cierto, perder nos pone las barbas en remojo y nos alerta para futuros juegos eliminatorios, sin embargo, los rivales cercanos nos observan, así como México mandó emisarios a vernos, lo mismo hizo Trinidad y Tobago y no duden que Estados Unidos tendrá videos de los juegos de Honduras. Y aunque como dijo Kenton, DT de Costa Rica, “algunas armas se esconden”, el fútbol practicado es la estructura de la Selección. Pero lo más preocupante que después de lo que pasó con Panamá, nos faltarán el respeto y se atreverán a hacernos buenos encuentros en nuestra casa.
Si bien es cierto hacía falta muchos jugadores importantes como David Suazo, Wilson Palacios, Maynor Figueroa, Ramón Núñez, Sergio Mendoza y Víctor Bernárdez entre otros, habrá muchas situaciones que no nos permitirá contar con cualquiera de estos futbolistas y ahí es donde tendremos problemas.
Antes de este torneo, mi panorama era distinto, pero al ver que nos complica mucho ganarle a equipos como Belice, comenzar a ganarle a Nicaragua con un penal y que nos regalen un penalty ante El Salvador, añadiéndole a eso la derrota y lo difícil e imposible que nos fue abrir el cerrojo de Panamá, es para ponerse a pensar, porque las eliminatorias es otra historia. Todos los rivales llegan con una gran motivación y en su casa se van a convertir en una dura presa. Con más de dos años de Rueda al frente de la Selección es preocupante que tengamos muchas falencias tácticas y que muchos jugadores no capten la idea del entrenador, que con eso me refiero no a que es Rueda el culpable o quien tiene toda la responsabilidad, sino más bien no puede ser posible que después de tanto tiempo del colombiano en la Bicolor, algunos futbolistas no entiendan lo que quiere él.
Fallas técnicas que originan mucho gol deperdiciado por los delanteros es otro de esos problemas que se pueden percibir. A estas alturas tenemos que tener jugadores que nos resuelvan encuentros a base de goles y no veo que los tengamos.
Es preocupante que existan aún muchos problemas de orden táctico a estas alturas de las eliminatorias, teniendo un juego eliminatorio a poco menos de 12 días.
Estos días deben llevarnos a la reflexión y a la maduración tanto jugadores, como cuerpo técnico, aficionados y prensa hondureña, no es bueno haber perdido la Copa de Naciones, pero ahora tenemos que cargar con eso y ponernos a mejorar nuestros innumerables errores, apoyar más a la Selección, no silbarla y si bien existen reproches, creo que hay que dejarlos para después, por hoy apoyemos y no nos cansemos de alentar a la Bicolor.
Ojalá y esto no sea un mal presagio en la eliminatoria y alcancemos a corregir todas las fallas que se han presentado, ya que en realidad la Selección que participó en esta Copa de Naciones es más del 60 por ciento de lo que usaremos en la eliminatoria.