moncada

Cuando un árbitro hace un mal trabajo, siempre se sale a criticar y está bien que sea así. Pero en esta ocasión quiero salir en defensa del réferi Óscar Moncada. Los directivos olimpistas, aficionados e increíblemente muchos periodistas salieron eufóricos criticando la actuación de Moncada.

En realidad no sé que discuten los olimpistas. El árbitro tuvo sus desaciertos, claro está. En el primer tiempo le faltó criterio para sancionar algunas faltas y mostrar algunas tarjetas amarillas. Sin embargo, sobre las situaciones que alega la gente del Olimpia que es el gol de Ramiro Bruschi y la expulsión de Walter Hernández, no tienen ningún argumento para hacerlo.

En el gol de Bruschi, él está adelantado, aunque no por mucho, pero lo está. Walter Hernández se le lanzó de forma mal intencionada a Jerry Palacios y aunque no respondió de forma violenta en ese momento, luego se armó una trifulca en la que agredió a Mitchel Brown.

Por eso no entiendo que piden los olimpistas, Óscar Moncada hizo un buen arbitraje, lejos de ciertos errores (que no influyeron), lo hizo bien.

Pero lo más lamentable que ocurrió en el primer juego de la final, fue la actitud del director deportivo de los albos, Osman Madrid, quien se metió al terreno de juego a discutir con los árbitros. Por Dios señores, la cancha sólo es para los protagonistas y éstos no deben ser directivos. Hasta cuanodo las autoridades de nuestro fútbol van a seguir permitiendo eso.

Madrid siempre que suceden este tipo de cosas se transforma y no es el mismo dirigente tranquilo y callado (demasiado callado) que es. Tiene que controlar esos impulsos porque ese tipo de actuaciones son las afectan el fútbol hondureño.

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