ruedaComo la mayoría de hondureños soñé que Honduras iba a derrotar a Estados Unidos el sábado 10 de octubre y nos clasificábamos al Mundial de Sudáfrica 2010. Por una de esas fatalidades (a las que ya nos estamos acostumbrando los hondureños) Estados Unidos en un abrir y cerrar de ojos ya nos tenía contra las cuerdas con dos garrafales errores de nuestro arquero Noel Valladares.

Junto a eso, nos encontramos con una terrible noche de nuestra pareja de atacantes que tantas alegrías nos han dado: Carlos Pavón y Carlo Costly. Ninguno de los dos se conectó en el partido y lastimosamente esta vez no fue como en otras ocasiones donde nos hicieron explotar de emoción.

“Ya lo pasado, pasado”, dice una famosísima canción y Honduras ahora sólo tiene un camino: la victoria. La representación nacional tiene que retribuirle el miércoles a sus aficionados la masiva despedida que tuvieron el lunes en el aeropuerto Ramón Villeda Morales, cómo si hubiesen ganado la Copa del Mundo.

El miércoles en el Cuscatlán tenemos que ganar sí o sí. Honduras tiene que salir a arrollar a El Salvador, que con todo el respeto que le tengo a mis hermanos salvadoreños, nuestra Selección individual o colectivamente está muy por encima de ellos.

Además, los seleccionados tienen que tener grabada en su mente esa apoteósica despedida, porque esos millones de hondureños vamos a llorar desconsoladamente con una tragedia futbolística.

Así que hay que ir con todo, esperando que Estados Unidos cumpla su faena de vencer a C0sta Rica para que se nos cumpla ese sueño. Hay que ir al todo por todo, porque la repesca no nos garantiza nada. Cerrar con un triunfo el repechaje en el estadio de Atahualpa de Quito, el Centenario de Montevideo o en el Monumental de Argentina es casi una quimera.

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