Para mí el deporte es una pasión y el periodismo una vocación. Y para mi suerte, llevo a ambas cosas de la mano y me sirven para llevar una vida digna, llena de satisfacciones gracias a este trabajo con el que Dios me ha bendecido.

Mi vida siempre han sido los deportes, y como buen hondureño el fútbol ha sido mi pan de cada día. Es por eso que me decidí a practicar el periodismo deportivo y aunque no descarto la posibilidad de en algún futuro hacer periodismo en política o noticias generales, me encantaría consolidarme en esta área.

Y es que esto es más limpio, y sobre todo mantenerme lejos de muchos políticos que a veces son hipócritas. En este momento, quiero meterme un poco en esa área sin el ánimo de estar de uno o de otro lado, simplemente a favor de LA DEMOCRACIA Y EL FÚTBOL.

Como hondureño tengo mi criterio y puedo decir que no critico el mandato de Manuel Zelaya Rosales, aunque se que ha cometido muchísimos errores, sin embargo, los malos gobernantes, no son de hoy, sino siempre a lo largo de la historia de Honduras. 

Sin embargo, no podría permitir y estar de acuerdo con que llegue alguien con pensamientos dictatoriales a querer remecer la democracia del país y perpetuarse en el poder que es exactamente lo que Mel quería hacer.

Aclaro que no pertenezco a ningún partido ni corriente política, AMO mi país y AMO la democracia, no quisiera tener limitantes para mis sueños, que la vida de los hondureños sea manipulada por una sola persona. No tengo nada en contra de Mel y sus seguidores, pero sí estoy totalmente en contra del continuismo.

En Venezuela el béisbol profesional que es el deporte más fuerte en ese país, es manipulado y dirigido por el gobierno chavista. Los deportes están limitados y la práctica tiene que ser supervisada, y no existe esa libertad que en este momento gozamos los hondureños.

Y todo eso podría ser una copia de lo que el ex gobernante quiere imponer. De eso estoy totalmente en contra, de limitar a nuestros deportistas a una práctica sana.

Sólo espero que Honduras tenga una salida pacífica a estos problemas, que sea como siempre hemos sido los hondureños, que defendamos la democracia y no nos dejemos llevar por ideales falsos que podrían mermarnos de nuestros derechos.

 El fútbol es de las pocas cosas limpias que tenemos y no dejemos que se apoderen de él así como de todo el país. Nunca me ha gustado mezclar el fútbol y la política, pero en esta ocasión, uno es consecuencia de lo otro.

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